HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El camino que no se sacia entre interrogantes, aviantar el fruto, mecerlo en un regazo de éter.. dislocarlo entre guitarras y noches insaciables del rubor de los heridos y de los que nunca dejaron los dos pies a la vez en el suelo. Agotar la canción hasta roer en el hueso el cansancio de una estrella. Seguir erráticos, contrabandistas del humo verde de los bares, de lo que enseñaron los cangrejos, las paladas de tierra, el olvido y la derrota. Con ganas todavía de cantar y arriesgar el corazón sobre otra incierta isla del hechizo de los poemas que no se escriben... se viven, entre alguna grieta de la mar y de un embrujo extranjero rompiendo tejados, cuando vuelve el frío.

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