HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El cielo está cubierto.. y el sol entre las nubes penetra como flor de cuchillo en una mística que agita el movimiento invisible del cosmos sobre esa canción de la mandrágora. No sé porqué pienso en ti, cuando ya mi vino no conoce tus labios. Por qué estás en lo que no me toca... y en la canción del invierno tus brazos se abren como mástiles dentro de la niebla. Es el perfume, la guitarra eléctrica del naufragio... la no respuesta del machete sobre las flores que durante los siglos del sonido de una tecla de piano... devora sobre el horizonte un poema cantado sobre lo incognoscible y es de azaña de arlequines y de anacolutos en el pólen de tu cigarrillo crujiendo la inmensidad sobre bodegones que contienen ascensores del tiempo en lo marmóreo de una letra proscrita desvirgando un papel con historias que no podían ser nuestras.

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