HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El silencio que esparce en casas abiertas en canal sobre el insomnio de los mirlos.. aquellas canciones derrochadas en el whisky que ensilaron tus pentagramas de nostalgia entre carámbanos chupando de los tejados diarios de carbón que eran asesinados en tus ojos cuando hablaba la deshacienda de mis escombros acompañando a los muñecos de trapo por el infierno.

No sé muy bien desde cuándo vino la multitud. La capacidad de disociar... se aseveró cuando la escritura empezó a hacerse lo más importante. La escritura desarrolló cada sentir... en su extremo, lo liberó contra la moral y la hechura, lo atentó con llamas en mi alma, con cuervos de sepelio en lo que calla el camino que se rompe o el lirio que nace del abismo hacia la lluvia.  Enfrentó a mis contrariedades, dándole un destino a cada una de ellas, dándoles un cerebro, un arma y una canción del fracaso. Lo que era imposible respecto al exterior, fue con radicalidad en el descenso del éter sobre la desnudez de los hoyos. 

Yo no me doy cuenta de ello la mayor parte del tiempo. Cuando escribo todo eso se transforma y deja de haber una resistencia. Cuando interactúo con lo social, soy un teatro.. y entonces sí que noto una fractura, un desfallecimiento de muchos yoes, un circo, pero me dejo llevar.. porque me espero en el fondo de la página que se quedó entre queroseno en la mesa.

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