HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El sol trepará la montaña dentro de una hora, la escarcha se irá diluyendo... tus bodegones bajo los carros del campo de cultivo conmoverán el corazón de un extranjero que también sobre el abismo arriesgó la palabra sin ningún lugar en el que quedarse. Hay un silencio musa de los bailes de ron de tus paredes en la caligrafía del persistente hueco de los marchados. Con tu mirada de vuelta bajo los trenes que atravesaron el fruto de la nieve, cuando la coartada flotó por los aires. Pero no eres tú, es un canto de ceniza bordeando la noche estrellada que se mató en la alucinación de dos almas atadas en los mástiles de los barcos de un atlántida acuchillada de luna llena.

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