HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El viaje con el estramonio... lo hice hace ya casi diez años. Pero ahora lo siento de otra forma más profunda, como una experiencia metafísica entre el éter de lo existido y de la enana blanca. Un viaje entre la línea de la vida y de la muerte. Algo que pertenecía al no-mundo y a la vez a todas las posibilidades del reflejo cuántico, de la semilla y de la ausencia. Algo que flotaba como la expiación del fuego sobre el fondo de los ojos descuarajingados en el copo de nieve, en el vals de la noche, en los miles de ojos de un alguien, sobre la pared, el papel de calco y el espíritu. Es como si desde donde estoy ahora, pudiera sentir una especie de mapa o de latido que le otorga vida y música a aquello, de un modo transliterado, místico y mundano, como el humos de la primera célula.
Esto antes no era accesible para mí. El viaje casi no me deja regresar. Y además.. me quedé medio colgada varios años. Mi conciencia se transformó violentamente. Mi poesía y mis metáforas se hicieron más crípticas y también más fluidas. Pero viví mucho tiempo flashback y ciertos espantos a cosas que antes no temía. Como una pérdida del equilibrio sobre la realidad.. como una entrada al subconsciente de forma salvaje y destructora para la continuidad en la vida.  Como si una nueva realidad... antagónica a ésta, tuviera un poder inconmensurable sobre mí. Algo extraño.. llegado desde núcleos de verbo levitantes y furtivos.
La atracción que yo tenía hacia la placenta oscura de la datura... me provocó dos o tres brotes psicóticos. Y a través de libertar esos monstruos con la locura y todo el proceso de retorno que se hizo con la escritura, durante unos ocho años. La conciencia volvió a conectar con una mirada transparente, aunque fuera a veces abisal, del silencio y del Movimiento. Fue a través de otorgarle palabras.. a aquello que venía como un atentado de eléctricidad y de jeroglíficos del subconsciente y del estremecimiento de un vientre que se destripaba en cascada. También fue a través de llegar al extremo de la "zona clandestina", aunque eso implicara un suicidio para otras zonas de mí. Como un microscopio de alambiques de fuego en laboratorios de éter y pis de brujas.

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