HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

En estos días quiero empezar a pintar sobre las paredes.. otro buque de girasoles, de sapos y de luciérnagas. Borrar los restos de K. Aunque el tiempo es literatura. Vivimos en un rizoma, cualquier realidad es hija del PI de las realidades y sólo captamos un trozo. Y siempre funciona como cubismo. Tomarlo como el Todo es condenarse a la angustia y a la muerte, o a la vulgaridad de los cuerdos y sus prisiones de cajas registradoras mirándose el ombligo. El primer engaño que nos inocularon los tristes y domesticados adultos, fue el de la realidad capitalista y demócrata, fue el "así son las cosas". Esa civilización... no es la realidad. No es la de los perros, ni la de los peces, ni la de los locos, ni la mía. No es la de la madre naturaleza, ni la de las estrellas. Todo eso que nos dicen de la ética, de no robar, de respetar la autoridad, de que es necesaria la ley, sus tribunales, sus jueces, sus banderas, sus vomitivos y esperpénticos gobiernos y políticos que viven en casas de lujo a costa de la miseria de los otros, su red eléctrica, sus combustibles y sus negocios de la mafia..., sus impuestos, sus autopistas de peaje, sus marcas registradas, su gran mierda, todos los cuentos de las urnas.. y de la supuesta libertad de los paises desarrollados....quieren hacer que nosotrxs acatemos leyes que no hemos decidido..  ¿quién le ha dado autoridad a un juez? ¿quién define la justicia? ¿quién define el delito? Los jueces de hoy son nietos de los que fusilaban a los que luchaban por la justicia y la libertad en el franquismo.
Quieren que acatemos que roben lo comunitario y lo plural y lo gestionen con caciquismo en favor a su propia riqueza y mantener su poder y su privilegio..... mientras nos cuentan el rollo de la democracia y de la libre elección.... toda esa bazofia.. sólo es un accidente de la incultura perpetrada por una minoría con poder y con oscura conciencia..., no es ni el fervor cósmico, ni entra en él, la realidad de la clase obrera, la realidad única de cada ser vivo, el hechizo cuántico. No tenemos ninguna obligación legal y mucho menos un motivo moral, para defender esa sociedad ni sus valores. Tenemos más bien el deber de destruirla para transformarla, combatir y liberar la voz y la mirada más íntima y efervescente. Debemos desadaptarnos con fuego y liberada marginación... para volver a volar.

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