HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Encontré también decenas de documentos de word. Y sentí algo muy raro al leerme. Llevo escribiendo tanto, con tanta obsesión que la idea de mí misma es una equivocación de mi literatura y no del revés. Ahora sopla la noche el cascarón de tu alcohol vertical del rugido del lago sobre la sequía de esos lienzos anegados por alaridos descendientes de un anacoluto entre el verbo y la crueldad de las paredes chupando tu nombre y destiñendo un rostro como un golpe de sangre desde la pintura blanca, a la ausencia de la palabra en mi noche atormentada por tus noches. Cicatrizada en los labios que sacaron esas paladas de tierra desde la helada puerta hasta el pozo donde echamos en letanía la luna.

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