HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

es una época de soledad, pero de naturaleza
volver a la enseñanza primitiva de los perros, de la nieve, de las garzas saltando en ríos congelados
volver a perseguir sombras de polilla, vaciamiento cívico en un incendio que baja en el espíritu de los lobos
volver a no tener ni puta idea y aprender al mirar la caliza y el cierzo golpeando... un rubor que desentiende los alfabetos y nuestras historias y flota perseguido por una inmensidad que nunca dará ni gloria ni casa
son tiempos de callar encima de las olas, romper la vestidura, teñirse con barro y clorofila... detenerse frente a todo lo que punza en mi historia la necesidad de un sentido... e irme con los grajos, con esos árboles caducos que en invierno son tinta vehemente de las distancias

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