HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Esa hipersensibilidad que tengo a veces me atormenta. Soy radical de mis emociones y de mis pensamientos... a veces abro las puertas de mis sombras y de mis vísceras desprotegiendo los nombres y el horizonte que asir a mis huellas. Aunque hay muchos yoes y también tengo el punk y el nihilista, el que no teme un coma etílico o que se caigan todos los pianos del cielo sobre nuestra cabeza y nos lleven para siempre con el canto de las alcantarillas.
Esa hipersensibilidad y mi tendencia a los extremos.. me ha metido en muchos problemas y vueltas de campana entre los dedos del Leteo.  Como si usara a la neurosis como la gasolina para llegar al fondo de los fondos y desnudar el jeroglífico.  Como si tuviera un yo-teatro que caricaturizara mis sentimientos y temores y heridas con sadismo hasta que me diera a comer mi propia carne clavada en un tenedor.  No sé bien cuántas puertas y qué destinos tiene ese alma evanescente, pero la reconozco en mí desde que nací. Sentía de igual modo el disparo del éter... y a veces cuando había peleas o gritos y oscuridades entre los adultos se me agarrotaba dentro como si fuera un colibrí de sangre... como aquél pato en la bañera de Léolo..... y me quedaba pegada a la puerta, escuchando como si mis ojos fueran los verdugos. Con un sentimiento de pecado y de salvajidad, de sangre de cristo y de zorro, derramada en mi piel.

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