HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estos días de atrás había bebido mucha cerveza... así que he comprado vino tinto que es más noctámbulo y amante.. y entra sólo cuando de verdad se libertan las guitarras.  Como vivo siempre caricaturizada por el absurdo, damos pie con bola al billar de las estrellas. Y luego metemos las patas y la cabeza en el fango. Sin reposo. Con una luz convexa y bruja.. centelleando la venganza de los lobos. Al borde de la locura y del paraiso. Al borde de ser tragados por la literatura y nunca más tener corazón.  Arrastramos muchas almas en la mueca del polvo y del gorrión. Muchas historias en la mas mínima palabra... todas rizomáticas y vagabundas, todas incapaces a quedarse en nuestro cuerpo y hacer barcos.  Y el amor tampoco es un horizonte. Hace ya mucho que no reposa mi guerra en los labios ni en la cama de nadie. Ni mis yoes se contienen de una barricada común en la inmortalidad de una juventud irreverente e indómita. Soy también todas las ancianas con los cables cortados y las arrugas y cadáveres de los olivos en la pobreza de sus manos. A veces me arde el fondo de las palabras en la tripa y no encuentro ningún universo donde escribir con sus cerillas una casa ni una semilla para mí. Y me voy volando por los aires. Al menos tengo cierta inmunidad ante el espanto o reboto en el infierno, porque ya estuve allí, estuve con el estramonio, con la locura, con la rabia de etanol, el suicidio, el cordón umbilical de artaud y de franquestein, el despecho del acantilado, la ira roji-negra, el hachazo de la luna. Porque ya me destruí hasta el delirio por seguir sus sirenas y robarles un cacho del hueso.Y me he acostumbrado a vivir sin mundo.... sobreviviendo a través de las metáforas que escribo.. y el duende de mi infancia afilando espadas cuando yo me descuido y me paso con las sombras.
Yo no tengo nada qué ver con la sociedad. No tengo un círculo de amigos, ni pareja, ni trabajo, ni oficio, ni un confidente, ni se me ocurre nada qué hacer con las palabras.. sino incendiando en el mar el aullido. Esto determina mi forma de IR.  Porque yo vivo en el agujero de mi árbol. Porque tengo esa herida de éter entre mi identidad y la idea de lo social, del verbo, del cielo en llamas. 
Y creo que al final lo que me empuja es un misterioso y furtivo sueño, son los ojos de Berenice cuando rozan tu insomnio. Son la jauría de perros destruyendo la burguesía. Y es el ÉTER. Vivir obligatoriamente en esa franja donde la vida también puede salir pulverizada entre la memoria de los agujeros negros. Vivir como vive el helio, la neurosis de las hogueras, la desesperación del cóctel molotov y del éxtasis de las mariposas. No tener nada bajo control. Ningún argumento. Ninguna patria. Ni un puto sentido a la vida. Porque yo no vivo a salvo entre las palabras. Vivo en el lugar de su incandescencia. Por eso escribo con obsesión.. para que no me asfixien.

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