HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ha vuelto a cambiar mi ánimo, hacia la luz, he recuperado cierta avalancha y luz, pronunciación del horizonte en la belleza de una desolación que se entrega y se sacude sobre los labios del viento y vuelve a saborear el vino con los telones de la noche. Sentir otra vibración en las escaleras que bajaron sobre la autopsia de tu poema.
Creo que me turbé ayer en la anochecida por haber sentido un ojo de sangre opaca en el abismo de aquella historia, cuando ha de ser masticada por la mar y exorcizarse del recuerdo, del reclamo del poema y de su venganza, de la vid en puño y la sombra apoyada al fuego de una noche sin mundo. Ha de darse la metamorfosis en la transliteración del soplido de la herida sobre la máquina de escribir de las profundidades y de las ausencias.
Tengo que tener en cuenta el embrujo, el subconsciente, la manipulación de las sirenas del vacío. Sé que en el fondo son criaturas aliadas para hallar de la matriz la zona de la escapatoria y de la resistencia, aunque su forma de mostrarse sea el tormento. Es parte del ciclo del rizoma y la hoguera. Habrá momentos de desolación. Habrá momentos donde parece destruirse lo perseguido durante toda la vida y ahorcarse en mi corazón toda esperanza y ganas. Y eso es parte del extremismo para llegar a la raíz y que sea más violento y profundo el movimiento y la curva en la sinergia. Más profunda la asimilación del éter.  La felicidad es una quimera.  Tengo que saber que vendrá el canto de la ruina y de la destrucción. Tengo que sufrirlo. Tengo que ofrecérselo al poema, porque ese quebranto ha nacido también de una metáfora.  Lo único que importa es no detener nunca el movimiento. Aprender a atormentarse con la épica de las anémonas. Con la bestialidad de los gatos y de las pinturas de la locura. Con pasión y con la sangre tiñendo el cuerpo y los mástiles. Aprender a amar enloquecidamente el hastío.. hasta orgasmarse en los brazos de la enana blanca. Estirar la introspección de los fantasmas y de los bodegones. Y estremecerse, pulverizarse y resucitar con estrépito, con los dedos de la deriva dentro en el gozo de la luna y los animalarios. Saber que siempre está el rizoma. Y que lo más bajo y oscuro de mi fango y de mi desesperación quiere bailar, quiere también reproducirse en el rizoma del viento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario