HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ha vuelto a nevar.. caen en esa mística de un boicot sobre las agujas.. de una mano vacía sujetando la abrasión de los olvidados cuando vuelven a amar los jabalíes. Empieza lentamente a ponerse blanco el valle, oigo a Berenice gritar en el horizonte el sudor de un libro bajo las quillas y sobre las espadas. Kavka vendrá el viernes, a no ser que nieve mucho y cierren el puerto y no pueda ir a buscarlo.  Estoy emocionada y ansiosa de tenerlo. Todo cambia y se mantiene una siderurgia de nostalgia del peyote en el olor del café derramado sobre la arista de tu escritorio esculpiendo la niebla... la constante despedida que se entrega a lo incierto y remonta esas oquedades del jazz en los golpes desvestidos del fuego cuando somos también todo lo que se ha marchado... cuando con la tráquea abierta como hogueras simulamos el canto de los cuervos en cauces carnívoras de la luz sobre tu exilio.

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