HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hace frío.... hay una niebla belicosa bajando por las montañas, una mística de hoces cubiertas de escarcha en la semilla de lo voluble, inclinando en el valle tu sombra masticada por un bolígrafo. El silencio y el vacío.. quiere que le eche vino en su vaso, y deje caer el alma al éter y a la combustión de las distancias. Ese licor codicia el desapego.. el vestido de metal cruzando el desierto, reflectando luna y pupilas agujereadas por hogueras y explosiones cósmicas. Al lado del abrupto del tormento y del gozo de los animales. Ya no hay dirección, la complejidad cuántica y el rizoma de la existencia ya no permite la quimera de un sentido. Ya no hay bien ni hay mal, hay alaridos de tiernas y enamoradas bestias. No hay felicidad ni tristeza. Vamos como chamanes en la ayahuasca, como el todo y la nada en la punta de la navaja de afeitar. Las palabras son aliados e inconvenientes. Son una resistencia, una despedida y la tentativa de ser dioses y poseer el pellejo de todos los muertos. Ya no somos mujeres, ni hijas de nadie, ni derivados de una cultura ni de un siglo. Dentro también están las cucarachas y los lobos, la sequía de marte y las cascadas de la pólvora del 36. Las emociones no se basan en las emociones adquiridas entre los humanos, ni sólo entre los perros. El pensamiento no nació en una escuela, no sirvió a nada de la sociedad ni del capitalismo. El pensamiento nació en el pesa-nervios de Artaud y las jaurías del hachís despedazando con canibalismo al yo y al tú. A veces bajo al teatro, me quito el vestido, lo dejo sobre tu cama, junto a tus fluidos corporales y arriesgo la literatura y la airada de impostores iconoclastas tragadores de fuego acuchillando mi corazón con mares eyaculado en un primitivo libro que hoy firma nuestro destierro. Y es la única forma de transitar y de pertenecer al Verbo incendiario de la ruta de los solitarios y las selvas.

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