HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Han cambiado los planes.. se gravitan sobre una hora indefinida. Trato de salir de esa sensación subconsciente del desastre y el desgarro. Reencontrar en el hueco que define tus distancias esa palabra que encharcó el horizonte de sastrerías de la noche quemando puertas al velamen de los olvidados. Y seguir. 
Todo es precario de una huella que se desvanece antes que la palabra la sostenga sobre el expresionismo del verbo prófugo. Pelear la voz que se quede... en cumbres trasnochadas ejerciendo la lascivia del olvido.. cuando han caido los suicidas de la primavera sobre el papel de calco de tu nada.

Hoy perdí todas las mantas mientras dormía y se me quedó el frío mordiendo de la piel la invocación de tu salvia cuando sólo esperamos la nieve.

Ahora recuerdo el sonido de los grillos en azadas de lluvia. El salto al vacío de tu ausencia en papeles quemados. El cambio de rasante del olvido trepando la dictadura de tus muñecos de nieve entre la sangre. Un paquete de incienso. El tictac del granito bajo la mar. Una rosa podrida desovillando tu memoria en mi piel. Todo está desordenado. Expuesto a una mecha de fuego.. y gravita el punzamiento de un corazón en medio de ninguna parte.

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