HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He conseguido ya el cachorro... tal vez pueda ir a buscarlo éste fin de semana. Estoy emocionada y temblante.. por todo el cambio que supone en mi vida. Porque ya no iré sola, con mis vicios del sótano de las antenas de cucaracha o la dejadez del trapo y el queroseno.. en violines descuajados del tiempo que no debió ocurrir. Un perro implica el darle de mi vida.. mi tiempo.. el caminar a su lado, el obligarme a ir a la montaña.... a correr en la intemperie.. a fraguar hacia la mar, y no sólo en mi cueva y en mi presidio. A llevarlo a donde yo vaya. A pegarme a su espíritu como un soplo de nieve y una huella de sal en la ciudad destruida. 
Yo a veces me tiro una semana sin salir para nada de casa, buscando el poema en un papel vacío, en la mancha de la pared, en tus abalorios de muerto derramados por el suelo. Y eso no lo podré hacer con un perro... necesitaré ceder el mundo de mi ausencia, a su bosque.

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