HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado jugando con el perro, rodando por el suelo, mordiéndole y ladrándonos. Es una criatura mágica... Se me quita toda la amargura del exilio del soldadito de plomo, cuando me cruje su alma en los huesos. Luego he hecho café, me he estado duchando y cambiando de ropa. Ahora miro el horizonte de la montaña y vuelvo a alguna casa desde la transversalidad de una airada de motines y ámbar. No tendría que tener prisa... todo está en la combustión del sueño de la mar.. golpea con violencia la pupila que creyó dar nombre a las urracas... y se queda en la intemperie. Aquí ya no hay nadie, somos vaho de multitud y del olvido.... escaleras que doblan en tu botella de vino el Paris suicidado de esas epístolas y su celebración indecente cuando te acercas.

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