HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He perdido algunas cosas que me ayudaban a vivir en el teatro. Como las manos de mi abuela, el whisky de K. el sexo con X. y  los planes que tenía con Y de conseguir dinamita y hacernos una orgía con la sangre del madero y entrar derechos al cielo desde el orgasmo del aqueronte. 
He perdido también quimeras que me ayudaban a creerme "alguien" y que iba a volver a mi casa, triunfante en una barca hecha con huesos de cabra y cocodrilo. 

Creo que cada vez tengo menos cosas de las que fiarme. Porque cada vez tengo más fractales en el corazón... y más polvo de enana blanca cicatrizando mis heridas.

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