HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He vuelto a la asexualidad afectiva, del cuchillo y de los genitales del cielo.. a través de la flor del desierto y del piano que retumbaba en tu casa de difuntos y sapos, con mi sangre como vino en el vaso, y mi sed como la puta tarotista del gato por liebre.
Ya no me interesa la exclusividad del amor, en nadie, ni hacia nadie. Y me excita más un coche de la policía volando por los aires que el pene de un hombre. Tal vez porque en mi pasado fui romántica hasta que Wherter se vomitó a sí mismo en su propia tumba, y porque también fui lasciva y pornógrafa y adúltera del gozo. Porque aquél semen goteando por mis piernas... no tenía nada que calmara a mi delirio de luna y acabé marchándome en el costado de la mar anochecida buscando aquello que guiñó la ayahuasca y que nunca hallé entre los hombres ni entre las mujeres.

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