HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy cocinaré berza escaldada. Mientras bebo un poquito de vino y celebro el desorden endémico de mi vida y de mis pasiones oblicuas y anegadas por duendes y cucarachas.
Yo no vine aquí a cavar fosas. No vine aquí a andar con rosarios calmando a mis suicidas. No vine para rezar, ni para pedir limosna, ni permiso, ni un sentido a la vida. No vine a defender ningún argumento ni a levantar una casa. No vine a cotizar a la seguridad social ni a fregar platos, no vine a ser gobernada ni perteneciente a ningún país, ni cultura, ni grupos de más de uno y el PI.
Yo vine aquí a vivir y a estremecerme del gozo del fuego, del viento y de la mar. Vine a amar a los perros y aprender de ellos y no de la escuela lo que necesito para evaporarme como una jauría hacia el beso de la luna.
Y en éste torcido desoficio del vivir, ya jugué a ser sepulturera, la que viste a los santos, la que roba en el corte inglés, la que cree que ama a alguien y sueña con una casita en un árbol y volver al paraiso. Jugué a los yonkis, jugué a los afectados de la tragedia y fui la persona más triste y más muerta y más vieja que nunca había conocido.  Fui también telonera del prostíbulo de mis sentimientos abriendo mis piernas a impostores. Fui la apología al fin del mundo y a la supremacía de las ratas. Y hasta una época, me dio por trabajar y vestirme ropa medio elegante. Luego tuve otra en la que me dieron varias veces limosna por la calle. Jugué cientos de quimeras, jugándome la vida por su alucinación, por su retórica poética, por su viaje de monguis. Viví todos mis cuentos con el pellejo abierto en canal, creyendo que su bala venía hacia mi cabeza.
Hoy me doy cuenta que todo eso.. sólo fue un viaje por el Teatro sólo para Locos. Con sus aposentos y sus callejones, con sus apocalipsis, sus tragedias, su tomárselo en serio hasta que el pis de las brujas destruye la ley de la gravedad. Todo fue Teatro enamorado de un cacho del cubismo. Fue sinergia de perspectivas semienterradas y combustibles que me engañaban creyéndolas mi vida y mi realidad. Jugué al amor y al odio. A la lucha y a la derrota. A veces fui vanidosa del puño americano, a veces del pozo de la tierra y yo misma me devoré el corazón para dárselo a la nada.
Hoy sé que lo único que hay que hacer es bailar y seguir volando.

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