HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy es un día extrañamente silencioso. Algo inmóvil desde los despensarios de la ceniza de la tinta, perfila tu silueta donde el viento golpea fechas que no volverán contigo. Algo calla con estrépito y extiende en una música carnívora el fondo de las palabras. Estoy medio ausente. El frío de ahí afuera proclama mi exilio cerca de Kavka.. de una cerveza, de la montaña nevada que cruzó todos esos kilómetros en el interior de tus cuadernos para ver amanecer sobre un mar que llegara a Madrid. No llegamos a ningún sitio.. hoy vivimos junto a las flores escarchadas el vals de una pasión y de una carnicería que mercaba con tus pronombres de la propiedad del amor, la atracción del éter en la arena mojada del reloj de esa grieta marcando tu número de teléfono para evitar hacernos daño con las cuchillas, tomando la herida de tu voz, de lo que ya no hay en tu mesita ni cruje cuando subes tus persianas.

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