HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

La palabra ahora está lejos. Cae la noche. El silencio.. la quietud de los labios de la caliza en las huellas exiliadas de tus recuerdos sobre esa botella de coñac dejando noticias a los huesos rotos en las cunetas. Cruza un tren y suele a hierro que va a soplar al aqueronte mientras la mar se acerca. Hoy ya no tengo demasiadas ganas de escribir... estoy preocupada por el abstracto, por las conversaciones con la nada usando una vida ajena empapada de ladridos en mi puerta abandonada. Creo que la aseveración de la soledad tendrá que adentrarse en la rareza. En algún momento tendré que ir a Molot. La literatura evitará el delirio de hablar de un yo que es polvo y viento. La ficción dará una vuelta de tuerca a la poesía. Todo parece ir hacia allí. Mientras espero la nieve pegada al corazón del perro y al vendaval de los desaparecidos.

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