HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

La paz interior no sé muy bien lo qué es. Mis recuerdos de paz interior han solido ocurrir en la mar. En algunos instantes de arrebato de belleza, de aceptación de cada ácaro, de viaje, de culminación indigente, enamorada, sobre el absoluto presente, con una alegría de naturaleza y viento.... desapegada del lenguaje y de cualquier intención... pero han durado sólo unas horas, a veces unos minutos... luego he sido otra vez mordida por el Verbo, por la odisea, por la angustia existencial y la búsqueda de unas alas insolubres. 
Aunque también he tenido momentos de éxtasis y gozo, escribiendo, en ciertos momentos sociales, en ciertos bailes dadás. Aunque no pertenecían a esa paz de la sinergia de naturaleza, sino al fuego, a la salvajidad, al atentado, a lo punk, a lo etílico que canta pólvora y agujeros. Esa alegría de la oscuridad conversa, ese liberar los fantasmas y orgasmarlos de vida y de música, aunque febrilmente hechizados por la poesía y sus nocharios. Pero esa zona del acto poético, tiene su otro lado, que es el de la angustia y la guerra existencial.
He tenido momentos de inmensidad con los perros, con personas a las que he amado, regando las azaleas, saltando por el río, bajando con un saco por la nieve.. comiendo mandarinas con los abuelos, sintiéndome la ruta 66 con X... con nuestros duendes desarrapados..bebiendo vino como si fuera a destruirse el mundo, discutiendo con la policía y alzándome en el orgullo de los que no tienen nada qué perder... he sido feliz en el delirio del exibicionismo político de mis desheredadas... con Hierro crujiendo entre mis brazos.... He sido feliz escribiendo cuando la casa se rompía en pedazos. También fui feliz cuando estaba loca. Y cuando algún desconocido me hizo revivir entre el jazz clandestino y la esperanza vagabunda y ácrata. Me he reído hasta mearme, hasta el delirio. He amado también hasta la pulverización de la tierra.
Por lo tanto.. mi angustia es relativa. Sé que en mi pasado tuve una época de insoportable angustia, de un deseo profundo de morir... de sentirme totalmente vencida y rota por dentro, con esas alucinaciones de Poe, con la absoluta destrucción de mi camino y de todo mi pasado y mi pensamiento....Y porque sufrí todos esos infiernos.... hoy me es mucho más fácil disfrutar con inmensidad de una breva, de las hojas de los chopos,  de un copo de nieve, de un latido de escaleras de caracol en el vino de tus labios.

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