HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

La soledad de la casa... se mezcla con el frío de esa nieve que llega como un canto de estrellas.. y da vueltas a los libros cautivos de tus ojos desconchados sobre la producción de la ausencia, al pigmento y al bodegón de desdichas transferidas en botellas de ron, muy cerca del puerto, levantando tu alma desde mi jodido fracaso de las menos cuarto cuando tragamos tierra con historias robadas a la lejanía. Todavía no estoy escribiendo, estoy mordida por una metáfora, exaltada por algo incomprensible. Por un fuera de campo mascando en el otro lado del valle, el recuerdo del petricor de tus dedos trazando en mis dedos los sonidos del grillo, los colores del barro.

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