HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Las ventanas están empañadas de vapor.... la noche hace un pulso con tus epístolas quemadas.
No te conservé en la nostalgia porque hacías menos daño en el hachís y en la memoria de los bares viéndonos meter las patas al infierno y perder toda la apariciencia de humanidad.
Hoy vives en el latido de la luna, sin serme, sin que hasta allá envie las palabras que fueron tuyas o mías, da igual, ninguno de los dos, lo éramos, era la mar... en el fuego de la entropía liberando a los perros atados.. era lo incognoscible, lo que no entraba en tu vaso, ni desde mi pellejo dentro de tu abrigo con la humedad del pecado o de la derrota. Y la muerte tampoco detuvo nada.. porque era mucho más profunda la pasión de la cuántica en los versos clandestinos.
Todos los cuerpos que me dieron placer.. fueron teñidos por la misma ginebra cuando subí a esos trenes caducos del éxodo de marzo entre las quillas. Todas las historias que alguna vez defendí como si me fuera en ello la vida, se hicieron gas, espada y armadura anónima tiradas en la acera aguardando un ladrido más fuerte.

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