HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Llego ahora al pueblo... está nevando... cambia la latitud de esa circunstancia mecida en los brazos de madera de tu grito clandestino, asevera el verbo donde el silencio hollina unos labios de lava bregados sobre los acantilados que te vieron precindir de todas esas huellas cristalizado por el cierzo y la incertidumbre. Mientras escalan los pasos el verticalismo de canciones que agujerean en el temporal rostros de girasol congelados en el interior de tu escritura. Sigue la tonada violenta y desobedecida, amante de crestas cuajadas en el puño de una hoguera, expulsando la incandescencia de una curva sobre tus palabras de papel y de anochecida... sustrayendo de mis exilios la voz de cuarcita que acabó aquella historia en el fondo de tu vaso mientras la luna nacía.

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