HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

llego arrastras de la mierda que gotea en ese vestido de novia
sube tu escalera con el cuerpo del humo flotando la blancura de un desagüe
y me desplomo en el vértigo de la noche sobre tu piano
vomitando el hueso que no cosió ningún verbo a la ley de la gravedad

llego, al puente quemado de tus ojos
y veo, al mismo impostor en tu necesidad como en el hambre que me llevó a ti
la retórica del pigmento engendrado en la grieta de dos rostros bifurcados por la opacidad de la literatura

te odié, cuando vi en ti, el arrastre de los circos y los burdeles de la civilización, cuando reconocí en tu cuerpo la animalidad-humana.. y el instinto de los civilizados,  la prisión de una noción, la pobreza de tu deriva no declarada, manipulada en un supuesto sentido de los valores que sólo era, una masturbación de tu ego y de tu miedo a ser polvo, a ser fosa, a ser olvido, pero lo éramos y lo seremos

dejó de gustarme tu sexo entre mis piernas, cuando trataste de que entendiera que no eras un animal caótico y nómada, cuando querías violar en mi vida un sistema de matrimonio y de prostíbulo sentimental; pero nunca dejamos de ser salvajes, interesados cada cual en su hoguera y en la mordedura del éter que detrás de tu puta máscara de carne vomitaba esa víscera que era la que yo quería,  pero la tenías reprimida en los buenos modales de los nacidos de las ruinas del teatro y que nunca cruzaron la puerta y creyeron con ojos cuadrados lo que dictó el gran hermano

yo no superé la náusea del lobo estepario
por eso ahora soy asexual
por eso sólo me quejo por vicio...  y no digo que no al whisky furtivo de los muertos cuando se mean sobre nuestras cabezas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario