HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me he vuelto más sensible al alcohol... cuando cruzo esa línea del quinto vaso... me entrego a un mundo subjetivo y chillante que ya no se queda en mi conciencia.. se francotira, hacia el cielo o hacia el infierno.. suele acabar en la abrasión de la ausencia, en el naufragio e inconsciencia... y en la amnesia ensangrentada de un vals de pinchos y ocasos descuarinjados sobre vete a saber qué instrumento del humo y de la llama. Y luego me deja un agujero negro entre mis nervios.. y la mirada de la nieve vírgen del cuchillo del espantapájaros. Mi conciencia es extraña, a veces está muy dentro de la sinergia inconsciente, con siete rostros dando vuelta a la llave, con un yo muerto entre mis brazos aseverando la atracción de la derrota como una rara defensa del misterio. A veces estoy en el humo y ya no comprendo nada de las personas, ni de mí respecto a no sé qué verbo a la suposición de lo que debería de pensar para llegar al centro o al fango. Todo me son indeterminantes violentos de su dictadura y de su destrucción.

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