HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me va bien la vida sin ti. Me va hacia el mismo mar.. aunque se las gasten putas las botellas de whisky cuando las cunetas de los olvidados asoman sus espadas. Pero no fue tan diferente a aquella canción con tu carta pegada al suelo de mis castillos de arena. No fue tan malo el infierno sin tus ciudades ardiendo dentro del puño. Los lobos siguieron dentro de la noche recordando las palabras de Gubia en los motivos de los molinos y del hachís. La belleza rompió mil veces más el espejo y arrugó hogueras contra las banderas. Seguí sabiendo lo mismo del viento y del horizonte. Son tiempos de sombra entre las venas de los violines. El invierno llega enamorado.. y vamos con undimentaria inapropiada de cuchillas y de ginebra, en esos cúmulos de títeteres rompiendo diluvios donde soltaste el bolígrafo como se profana una tumba y la ausencia. Si me hiere la belleza del sol, no será culpa de la bala que te debo. No somos tan importantes para determinar la navaja del romanticismo ni ningún argumento, la obra es el caos.. el chasquido del vino entre pizarras de obsesos buceadores de lo voluble.

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