HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Muchas cosas se fueron a donde se van las cosas cuando el corazón ya no puede arrastrarlas a ninguna ruta que abra las piernas y succione el rock and roll.
Nosotros nos iremos también allí cuando el espanto no ponga resistencia y se convierta en el placer de los desheredados..... en la ambición del naufragio que se parte la espalda de risa, cuando de tanta vehemencia se pulveriza la vida... en el corazón de marte.
Hoy todavía... los tambores destiñen miradas de payaso, cuando las calles prometen sexo de gases, al aullido de la jauría desbocada por lo inefable. Hoy todavía hay algo qué hacer entre las cajas de cartón y la nieve.
Aunque a ratos se parta mi corazón por el vacío, y como una maldición, te vea a ti muerto en mis brazos, y no pueda amarte, y no pueda disfrazarme junto a tu sangre, del motivo de un poema. 

Pero tuvimos que perder extremamente. Con el humor negro de los protozoos aplastados por el hacha del cielo. Tuvimos que mudarnos de moral entre los jabalíes. Tuve que cambiar el horizonte de amarte, por un descosido del nihilismo entre fogones y queimadas. Y ya no te distinguí de la enfermedad en ambulatorios del exceso de entusiasmo y de la hambruna del paraiso revolcando tripas en los alambiques de vete a saber qué instrumento musical llevándose nuestro norte al aparato digestivo de los elefantes y los tiburones.

Y hoy camino así, atravesada por la fiebre de una alucinación en el territorio flotante de la sombra del manzano encima de los aviones que cruzan el atlántico.
Y amo así, sin nada qué ofrecer ni qué llevarme. Mi jodido extraterrestre siempre elige el mundo que no existe. Y la mano del humano me hunde en el corazón la armónica de todo lo ausente.. y mi mano arrabal y desesperación sólo sabe de los perros... entre ínsulas de alcohol y viajes de extrarradio por la atracción de la jauría.

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