HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No puedo dormir. Mi pensamiento se muerde por alguna fractura abstracta que rodea las ausencias y se neurotiza sobre el rugido de la noche. He estado algo levitante, ausente, hoy no he escrito demasiado, ha nevado un poco más, tal vez al despertar todo esté cubierto de nieve, se oyen los ladridos de los perros, el frío de la noche, el soliloquio de caminos extraños que se revuelven en una mirada bifurcada de tus olvidos y chocan con el significado que tirita en el horizonte.

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