HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No puedo fiarme de nada de lo que diga, porque habrá una antagonia, construyéndose sobre otro yo que piense lo contrario y ame a sus propias montañas y cuchillas... y en algún momento salga como un Franquestein adicto al crac.
Todo lo que escribo es susceptible de ser asesinado, por mí, por el sol, por los carámbanos, por la mar, por la risa de un perro y por el pis de brujas. 
Todo es sólo un cacho, un ojo de cubismo. Nunca escribo la verdad, aunque nunca miento. Manipulo con metáforas, y yo soy su víctima y su verdugo, su porro y su barco y orilla y naufragio.

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