HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

no se huye a ningún sitio
de nada se escapa
el cuchillo insomne de tu pensamiento levita en mi pecho como vino corrompido por la anchura del horizonte en el arpón de cicuta de tu beso-prostíbulo de la falsa propiedad del pronombre entre nosotros
ningún muerto descansa en paz
ni la herida cierra
ni la palabra acaba el juicio de la inexistencia en los escombros de tu teatro

es algo mucho más perverso
a vueltas de DIU en un parricidio evitado con el viaje de setas

dejé mis enseres clavados en tu tenedor
y las estatuas de mis sentimientos grabaron en tu ventana, la maldad del rocío
cuando desvestida de lo que te juré, vi en tus ojos, el engaño que en la distancia borracha de nostalgia de trenes mercancías.. cuando susurrabas la nieve de Rusia, en botellas de alcohol que nunca perdonaron los animales que fuimos cuando se esperaba un poco de amor o compostura

porque fuimos amamantados por la bestia mediática de la noche
y en sus cuidados, olvidamos los patíbulos de la puerta de salida del sótano de la quimera
y sin convencionalismos jugamos a la psicopatía de la ameba tóxica del fondo de tu alma, sucia de cada palabra que posaste en mis labios y aceptó y levantó mi pobreza, repartida en la humedad de tu sexo, cuando fingíamos la mística y el atraco, de algo que en el fondo venía lleno de agujeros en la entraña, indistiguido de cualquier tú y esperanza, atormentado por el lado oscuro de la inspiración del pintor de sombra meciendo a su niño asesinada en la materia inerte del océano... prostituido por una cultura que nunca se atrevió a lavar la mierda en un exorcismo que nos devolviera a la llama, sin la zorra misericordia de andar pidiendo permiso al Leteo ni al cielo, para vomitar el humus y levantar de los presidios la mano vacía que seguía empapada por una placenta incombustible que nos ahorcó el lenguaje el día que lo declaramos

y éramos insolventes y ladronas
y no hubo redención

el engaño era el puto espejo acuchillado en el cordón umbilical
mercenario de los ojos en los ojos
de la fosa en el burdel de la cultura y su puta con micrófono contándole mentiras a los muertos

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