HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Se enjambraron sobre diarios del olvido... tus párpados entre la salmuera.... y siguió tirando la voz de esos neumáticos ardiendo en la autopista, de nuestras hojas derretidas en la vertical de un bodegón exprimiendo las muecas de la inmensidad sobre el golpe seco de la tierra removida volviendo a tus fechas.. al borde del puerto, con demasiados vinos como para llorarte en la pérdida, sin celebrar la tormenta que suspira fuego en la oscuridad de mis pasos. Y detrás de la multitud un piano aporrea la sal de lo existido, muy dentro de la ceniza y de la mar.. nada es tan grave como para deberle la sumisión de un diccionario.. todo es un juego de alborotadores en el chispear de una luna furtiva que escaló cada hueso de colibrí que tu amor amamantó en el valle cuando en rebelión sacaba sus patas de la tierra y en el armamento de los pájaros descendía la metamorfosis de la ausencia donde la raíz asaltaba su hambre en forma de cascadas que no conocerían la propiedad de ningún grito, de ningún nombre, ni objeto, ni esperanza cuando sobre mis piernas me muerdes las estrellas donde nada tendré para asirte.

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