HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Si me separé de su vida, fue porque sus ojos me encerraban en la noción de algo existido en la jaula de su mente y no en el éter..., en la noción de su propio yo, luchando con sus monstruos, y queriéndome hacer a mí el ogro de su fango. A mi no me gusta demasiado la gente. Aunque los amo en la canción del vino y de los caballos de madera, de las pedradas a la policia y el baile sobre los capós de los coches. Pero si alguien viene a invadir mi zona del lobo estepario... me sale una cascada de rabia incandescente y me largo. Yo no soporto a la gente que discute consigo misma, usando su alter ego en su expresión social y su fango en la proyección que tiene sobre los otros. Sin reconocerlo clavado en su corazón. Y me hartó. Me hizo sentir violencia, me hizo sentir toda la mierda social por la que yo elegí mi exilio.. Yo tengo a veces delirios de desrrealización y de alma espejo, me atento de un no-yo y floto caótica. Porque estoy acostumbrada a los barcos de mi soledad.....para navegar libre, sin corazas. Por eso saqué mi rabia y mi oscuridad. Y todo eso también me turbó porque tenía sentimientos hacia ella... porque me conmovía un lugar escondido de la oblicuidad de mis criaturas. Porque a veces soñaba con batiscafos luchando el mismo sueño que ella. Pero descubrí un muro. Y cuando en las relaciones sociales hay muros y egos y putos civismos de jerarquías y opacidades, es mejor irse con las cochinillas de mar y jamás volver. Recordar un beso de whisky... y todo lo otro usarlo como dinamita hacia la luna. Seguir el propio camino, implica también arbolar cientos de despedidas ante las otras vidas.

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