HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Sigue nevando despacio.... en el derretimiento de trenes caducos coaccionando canciones de madera y de esparto en el papel de calco de tu beso bajo la nieve.
No sé dónde iré.. y me gusta no saberlo. Tal vez algún día vuelva el amor a ser ecuánime del lado oscuro de la luna, mientras tú y yo hacemos zanjas entre el muñeco de nieve y el vestido rojo con esas manchas de esperma colgando de los tejados la caligrafía de un sueño. Cuando la violencia fue escribir sus palabras.
No importa. Los verbos vienen de lo inllegado y no de lo deseable. Vinen de la bala de la noche estrellada en los lomos de los pumas, escalofriando la belleza de una gota de lluvia en el ardor del viento.
Evocar es saltar al vacío de un abstracto, remover violines y bailes de perros, sin tener el control de nada, sin querer tenerlo. Y es así como se penetra la magia de su realización.
Todos los sueños se cumplen, cuando se cruza el umbral... y más allá de la hechura y del yo, la sinergia liberada alza su luz guerrillera como un ejército de lobos... salvando a los desheredados de las tumbas de la tierra.

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