HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo que ordenar un poco la casa... también ese pensamiento en el extremo de tu ausencia... hay que empujar hacia la obsesión de la libertad y de la jauría. Han sido muchas jaulas condenadas a galeras por la cultura, nacidas de su ética, de su constante represión al alma del fuego.. a veces hemos asimilado con el insconciente, pródromos de la prisión cívica en nuestro espíritu. Sobretodo en la niñez, cuando eran reprimidos y domesticados ciertos ataques del poema. Hoy estoy frente al horizonte y la nada, con un cacho de viento, con diarios de arañas y de sal, con un agujero en el corazón y todas las estrellas en el silente del puño. Nada puede contener mi deseo. Sólo yo seré su verdugo si lo dejo morir, o lo creo inconveniente. Acá... estoy es una especie de isla desierta, donde las viejas bibliotecas golpean pecios en el faro. Todo es posible... porque la voz no tiene fronteras, porque no hay un pronombre que me ancle a la trampa de un ideal, ni de una necesidad que no vaya a estallar a la luna.

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