HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo que tomar una decisión.... y es raro y oblicuo.. en alguna zona de mi alma y de la ginebra tiroteada sobre el yacer de los ocasos cuando abren en la bala el aparato digestivo de la hiedra expulsando escarcha al ciervo que recogiste del fondo de esa muerte. Siempre se pierde algo. Aunque en algún lugar está la i griega que favorece el rizoma y la explosión del LSD... para que todos esos frentes se afirmen y se canten, sin herir la muerte, ni el rincón, sin que todo vaya a joderse. Es un temblor de una gota de lava... en algo muy íntimo y complejo que urde una rara inercia de explosiones y frutos de ciprés... caidos en tus manos, como mis lágrimas desarmadas sobre la deriva. Pero hay que navegar hacia el lugar donde la poesía se libera... el amor entre las fauces masticando el fruto de la nada y de la sinergia. 
La soledad implica un sacrificio. La literatura también es un asesinato. Yo tengo que elegir la sombra de esa guitarra sobre el corazón del mar. Aguantar el pulso a esa hipnosis arraigada por la cicatriz de etanol a mi vientre, y no ceder, no mirar atrás, no sentirme responsable del peso de las tumbas.

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