HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo que volver a cierta introspección... aunque tal vez sólo si la ceniza de la luna empapa tu coñac con esos libros descatalogados afilando la venganza del neandertal. Algo se ha transformado, me siento más eufórica... más paria, más libre en ese agujero del cielo escanciando las quimeras que la cultura mercantilizó en el miedo de los humanos. Fui robado por la vehemencia de los perros. La noche ya no abraza mástiles en ningún pronombre ni destino. Somos el monzón y la escarcha de marzo entre los trenes caducos que volvían a la URSS, antes de que ningún mando destruyera la revuelta... 
Te amé como a resina pegada en mi zapato y en la luna. Te amé mintiéndole al vacío. Mientiéndole al fuego de los solitarios y chamanes. Me mentí enamoradamente para haber tenido en mi pared el lienzo de la victoria de algún héroe avasallado, de los de abajo, de los vagabundos.  La noche se retractó con cuchillos y con la profundidad de las estrellas. Era necesario perder todo lo que dieron las palabras y las civilizaciones, la hechura y los argumentos, para beber el humus del escalofrío de la mar y de las hogueras. 
Fueron esas heridas.. las que devolvieron los lobos a la montaña. Hoy estoy sola con los perros. Hoy soy más libre. Porque mi esperanza no negocia ni con la gloria, ni con la tierra, ni ningún oficio ni ningún beneficio. Ella es, del corazón del fusilado que un día destruirá al burgués y a todos sus cuentos y ponzañas contaminando la vida en nombre de una moral, de una supuesta y ley y constitución que no vale ni como papel higiénico. Porque ellos hablan de la cultura, pero buscan la estupididación del pueblo, para que ellos sigan comiendo a boca llena con lo que tú trabajas, con lo que tú no tienes.

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