HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Todo es un poco absurdo, nostálgico de una desaparición entre la flor de la cicuta y el rifle reposando el grito lascivo de un guijarro sobre tu frente ensangrentada. La soledad disecciona el fluido de la metáfora entre balcones de vino tinto y ausencia. Lo atormenta en mí como fruto y la erosión de un camino que se engarza a la mano vencida salpicando tu página con cicatrices de etanol que mi cuarto delinquió en agujeros que simularon ser tus brazos alcanzando una orilla con arpones de sal.
Se mantiene la ejercitación de los huecos.. en temporales de expresionados campos golpeando la cromática con la que dejaste caer en ese buzón la ponzoña de la que veníamos tan jodidas... a la vuelta de Gijón, con la nieve en el puerto deteniendo el tren donde nadie se sacaba las mandíbulas y las mordía en esa celda bajo la que aceptamos vivir pegadas al fango del diccionario.

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