HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

todo sigue igual en su constante cambio, en la metamorfosis del cuerpo abandonado sobre la sangre y rostro de la sombra, el suicidio del nombre propio, del porqué, la mezcolanza de LSD y penumbra.. en la rasura de la sed cortando tus venas sobre el destripado muñeco de nieve que aguardaba tu noticias
lo que ha cambiado es el prisma de la manipulación, es el tubérculo de la fosa embrujando setas en la alucinación de tu vacío
es mi otro yo, masticando el veneno que le envia el pertenecido, adulterando la materia retórica de la metáfora del humo, sobre una inclinación literaria del fondo de la mirada chupando el rocío del valle desahuaciado de tu perdón

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