HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

todo vuelve al absurdo a sacarse la ropa, engendrar el fruto clandestino del gozo y de la violencia, de la empatía y del odio, del tuyo que es tuyo porque fue robado a otro tuyo... y el mío por pobreza desvalido en la sinergia de los desheradados
y ahí afuera la función se pone macabra, nadie quiere hablar de la butaca ahorcada dentro de la carne con el apuntador suicida y obseso de la página borrada en tu sangre cuando quisiste escapar y atravesaste del humo la esperanza de la vida de las piedras y nunca la nuestra, ni canción que se quede para haber devuelto un puto argumento al agujero de la hoguera

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