HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Uno de mis errores.. que no los sufro como tal, sino como desgaste de la gasolina y chupóctera incorporeadad de un sistema de valores de imposible aplicación ni sobre la tierra, ni sobre el síndrome de mi agujero penetrado en tu zorra de la literatura.
Uno de esos errores fue, tratar de salir.. y tocar la mar con el piano desmantelado de tu casa de putas. Fue la impostura de la salvación entre la otredad siendo yo tránsito y dígito de la claridad entre líneas, como si fuera que la rata de etanol no acechara la manipulación de la curva para volver a engendrar lo críptico y gaseante de la luz del queroseno en la página vacía de sal manipulándote como una tijera o una dirección en el ardor de mi indigencia.
Y gasté esas botellas de vino y quemé muchas neuronas, en ese juego del tren caduco de otoños desvalidos sobre vicios de cabaret y de aurora. Y todo fue para la literatura porque la carne sólo recogió gorriones muertos. 

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