HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Voy a tratar de empujar mi vida hacia algo más sano... hacia la intemperie y la destrucción de las palabras y la escritura en algunos momentos del día que deberán hacerse indispensables.. como cuando estaba en la mar... Ir con el perro a las montañas, tratar de fumar menos... y hacer ejercicio, vivir la vida, sin la escritura, sin mi puta mesa y aislamiento del éter....Llevo mucho tiempo dedicándome casi todo el día a escribir.. dándole toda mi vida a la escritura... y muriéndome de existencia y de luna y de pozos cuando no estaba escribiendo...  Aunque he salido también a buscar el vals, pero he acabado ciega de vino. Y todo eso no es sano. Es enfermizo.  Necesito el método compesatorio de las antagonias y los fractales. La armonía de la indigencia enamorada. La sal. La palabra del colibrí. Tirar las paredes, rodar por el valle.
Mi forma de vivir... era perjudicial para mi salud. Tomo un litro de café al día, fumo cuarenta cigarrillos.. y sólo me movía cuando corría detrás del gato.. o cuando iba a picotear en los bares. Menos mal que ahora ya no bebo casi nunca cerveza para escribir. Porque estuve unos meses bebiendo dos litronas diarias.  Y quedándome en el interior del poema que no había nacido como un cuervo de etanol. Como si viviera en una realidad paralela, medio virtual, medio desaparecida en el fuego, en el alter ego del agujero del árbol de Alicia.
Durante muchos meses... la casa se iba llenando de entropía y ruinas. Y yo sólo me dedicaba a cantar a las ruinas. Hacer espantapájaros. Y enfermarme de liebres de pólvora. Cuando me dolía el cielo, ponía música y bebía vino, radicalizaba la víscera y la desesperación.. y de ahí surgían tres poemas que me salvaban, pero para llegar a esos poemas... me desangraban otros 15.. y eran insoportables 10 horas del días.. porque el alcohol me genera también una profunda angustia y depresión, excepto en el momento de sus musas.... Cuando fui al mar, hace un par de meses... me di cuenta de la mierda que estaba levantando con esa actitud del naufragio y su guitarra vanidosa. La mar me ayudó a resolver esas arenas movedizas y a conectar con la conciencia.. con el viento.. con la vida, al nadar y oir otra vez el silencio y los pájaros y peces tostándose en los labios. Dejé el alcohol y otros vicios.  Y allí me di cuenta de lo perdida y equivocada y malnacida que andaba entre coladores de éter. Y recuperé el latido de un sueño, el reconocer una especie de senda, el ganar un beso de la conciencia. Y empezó una Metamorfosis.. que debo continuar ahora.

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