HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

ya anochece y ese papel vacío quema en la extorsión de tu rostro un hueco enervado por tantas palabras disecadas en el vaso que ardió sobre tu cabeza cuando ese antro nos robó del alma la siguiente salida y ejerció una dictadura de viajes sin retorno sobre la anemia de la palabra en esa explanada donde recogí tus pedazos con la vanidad de mi ruina, descuidando la noche desalmada que atormentó esa quimera vendiéndote escenarios que el quebranto convirtió en obras que en el suelo de tu servicio sangraban esas dos botellas de más vino cuando fruncía el cielo nuestro desengaño

vivo atraida por esa bala que primero desde tu casa.. firmó el suicidio de mis costumbres bajo tu sexo, éramos demasiado desgraciadas para sacar brillo al infierno, sin partirnos la voz, en la celda que evitó el pronunciamiento de nuestro plural

la noche crecía como un cuchillo entre tus piernas, no se podía evitar el frío ni acoger los trozos del calendario muertos entre los dedos.. esa música no dejó de sonar empujándonos a una perdición pactada con el quiebre del suelo.. cuando allá las palomas traían cachos de tu voz hollinados en la sangre que succionaba de mis lienzos el siguiente movimiento de la puerta, al ceder en los escalones de mis delirios... la puta soledad... al vals de esa medianoche que ya sabía en qué trozo de mi cuerpo hablaría tu muerte para nunca haber sobrevivido a aquél poema.

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