HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ya ha amanecido hace un cuarto de hora... un viento helado retuerce las vides de tu inmensidad donde abrimos los ojos como guillotinas al incumplimiento de la hechura del civismo.  Está muy bella la montaña... los árboles casi desnudos... la esperanza del invierno... cuando tiramos con las cabras al monte... con los solitarios al beso de los ríos sobre la noche del mercurio. Los perros nos levantan el corazón y la luna lo recoge, sin ningún plan sobre la tierra, si acaso en cada respiración que un burgués pierda su riqueza robada.

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