HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ya se ha despertado Kavka y empiezan a dar portazos las paredes sobre ese rayo furtivo del sol besando la nieve al anacoluto de tu amor entre ciabogas de animalarios y banderas quemadas tiñendo la espada del Quijote sobre esa canción despiadada que aquella noche crucificó absenta en nuestra manera de irnos y era para siempre, entonces no lo sabíamos porque arriesgábamos el humo verde de los bares en los barracones de la metafísica del cangrejo y esa humedad insolubre en la punta del bolígrafo solía volver a tu calle a pedirte la mano negra de la noche para asaltar el Imposible, para volver a perder las coartadas dentro de la mar y en el abajo del abajo, juntando perros contra el civismo para seguir amando como la tempesdad y el desierto cada significado que caía sobre nuestras cabezas con la dictadura de las llamas. ¡qué poco sabía yo de salir ilesa! ¡qué poco de juntar los verbos y hallar una obra! como tú, venia borboteada de aquella flor del callejón, como tú insolvente de la morada que contuviera la violencia de las estrellas.
Tuve todas las melancolías que soportó mi página en el fuego del suelo que te besó borracho y te llevó a esa pérdida del conocimiento entre los navíos que derramó la noche junta aquél sudor en mi espalda.. y eran tus fusiles sembrando en la intemperie los olmos que aguantaron el olvido.

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