HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ya se han ido los electricistas...  Cuanto más tiempo estoy sola en el pueblo, más raro se me hace tratar con personas, me generan inquietud... me desconcentra su presencia de la escritura...  y mi soledad se pone en celo.... me dan ataques de rareza y cuando tengo que hablar, hablo extraño..de forma antinatural.. y a veces retorcida y dadá... porque acostumbro mi naturaleza a la soledad y a los perros...  y me da una fiebre de rostros de madera quemada y antiexistidos. Ahora me he servido un poco de vino para volver el corazón a mi cuerpo. Esa especie de náusea metafísica y deriva que se corta en mi interior.. en las relaciones sociales.. me pasa desde hace mucho. Incluso me pasaba de niña... sólo me avalanchaba a veces... Como si tuviera un Franquestein roido en mi hueso. Como si hubiera perdido la espontaneidad a los 5 años. Por eso la gente suele apartarse de mí. Porque el olor de lobo estepario, de frontera de éter, de resistencia.. también les inquieta a ellos. Se hace mutua la desconfianza. Porque en el inconsciente hay una conexión de invisibilidades cuántica. Como los perros que huelen el miedo. Aunque la civilización del consumismo y las mentes televisadas y la separación con la naturaleza.. y todo ese ruido de telenovela y marujería y laca, nos ha separado de aquellas capacidades más evanescentes y oceánicas, ese residuo de lava sigue dentro de nosotrxs. Ese instinto más allá del pensamiento, la palabra y la cultura, más allá del tiempo y del espacio. 
Los solitarios tienen una noche inagotable dentro de sus ojos. Algo que les protege con su violencia para seguir el camino del otro lado de la luna, aunque tengan que sacrificar el amor... la empatía... y el futuro entre otras vidas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario