HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

A partir de ahora, escribiré la relación con Molot en un cuaderno y no la colgaré en el blog. Porque quiero mantener en la intimidad el proceso.
Cuando escribí sobre Maraiz. Era tan importante para mí escribir la obra, como mi relación con ella. Y tejer el modo que quería, las dudas, las imperfecciones y contradicciones y mi esquizo introspección y transliteración de la lejanía y sus entrañas... más las trampas para unir los personajes, empujar actos, crímenes, despedidas o fuego.... y el sentido oculto que los hizo nacer. Tenía que hacerlo todo más sólido, tenía que desvelarme en el perfeccionismo de las hogueras.
Maraiz ya está escrito, aunque le falta corregir y pasarla al ordenador. Pero ahora no me apetece hacer eso. Eso es un trabajo más mecánico, aburrido, y no es lo que necesito ahora. Necesito involucrarme en otra vida, para salir del bucle de mi puto soliloquio y apego nauseabundo al éter y al absurdo.  Necesito transliterar. No hablar de mí. Hablar del calambre existencialista e íntimo provocado sobre otra historia... que tendrá jodidamente de mí, pero yo seré más libre con ella que conmigo, porque cuando estoy apegada a mi,  me vuelvo más aburrida y obsesa. Y además acabo cayendo en la trampa de la circunstancia y la cicatriz.

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