HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

A veces echo de menos a un amigo de carne y hueso. Para ir a saltar por los capós de los coches, ebrios de vino y de estrellas. Para hablar de la muerte y del espanto entre carcajadas de sapitos y piedras, al lado del río. Un amigo que no me haga disfrazarme, que no sangre otra vez en mí el delirio del Teatro. Sólo he tenido uno así en mi vida, H. Lo conocí en el manicomio. Era un tipo lleno de tatuajes que se ponía como loco con el heavy metal y la cocaina.. también escuchaba Flamenco. Yo pasaba muchas tardes en su casa, con ese humo de hachís y de magia de otro mundo. Tenía una mente genuina. Era una criatura salvaje. Mística de los renglones torcidos de los abismo de la tierra y del fuego. Era impredecible. A veces reía como Panero al borde del abismo. Escandalizaba a la moral ciudadana. La gente le temía y algunos lo amaban.  Fuimos juntos a trabajar la vendimia... pero acabamos vendimiando sólo estrellas, ni una uva.  Él vivía al borde de la muerte y del Nirvana. Un día... me enteré que entró en coma por un accidente. Llamé algunas veces a su familia, pero nunca tuve respuesta. Yo me había atormentado por un cuchillo y me mantuve lejos de todos, de todo.  No sé si se despertó o murió. Me dio pavor averiguarlo.

1 comentario:

  1. compartimentos y equipajes arbitrarios de la vida, costumbres buenas o malas para marcar los pasos de una vida.
    ¡EXCELENTE! gran placer el de tu lectura.
    Besos.

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