HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

a veces la ruptura de la siguiente palabra
acorazada en el alcohol de tu sepelio
lloviznando lágrimas de la antártida en la metralleta de tu senda derramada en la herida de mis brazos
y ese tenerse en pie, del revés y con todo ese vino borrando la culpa de abril
secarse los ojos con el alba que acusó a tus musas debajo del estiércol y usó a las mías como pala
en el insaciable ir de una casa partida a la mitad en el olor de goma quemada de tu precipicio
repartiendo la soledad y las pulgas.. con el cubismo del horizonte
una y otra vez, callar 180º de literatura entre tus sepultos, afilar la punta de las botas y la nostalgia, seguir como si nunca hubiera ocurrido nada
sin la afectación de he estado contigo dentro de los muertos
ni el lavarse de los pronombres en su engaño de misericordia cuando la luna hace sangrar los pretextos que la página no puede soportar

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